Con el lema “La Palabra de Dios, alimento para las familias”, catequistas, liturgistas y profesores de Religión de las parroquias de nuestra Diócesis de Chulucanas participaron del 11 al 13 de septiembre en un encuentro de formación bíblica realizado en el Centro Pastoral “La Sagrada Familia”.


El encuentro tuvo como lema “La Palabra de Dios, alimento para las familias” y contó con la participación como ponente del P. Rosendo Cruz Piñín, doctor en Biblia y párroco de la parroquia “Santa Rosa de Lima” de Salitral, quien acompañó a los participantes durante los tres días del curso.

Durante el curso se abordaron diversos contenidos orientados a brindar herramientas para una mejor comprensión, interpretación y oración con la Palabra de Dios. Entre los principales temas estuvieron Biblia y Revelación, el contexto histórico, social, político, religioso y cultural del Antiguo y Nuevo Testamento, y un acercamiento especial al Evangelio según san Mateo.
Uno de los momentos centrales fue la profundización en Mateo 18, junto con pautas para la interpretación de los textos bíblicos y orientaciones prácticas para la Lectio Divina, favoreciendo así una lectura orante de la Escritura que pueda ser llevada posteriormente a las comunidades.
La formación continuó el domingo con el análisis de Mateo 20, 1-16 y Mateo 25, textos que permitieron reflexionar sobre el mensaje del Evangelio y su aplicación en la vida cristiana y en la misión pastoral.


Las jornadas estuvieron acompañadas por la celebración diaria de la Eucaristía, como centro de la vida comunitaria y fuente de la misión. La celebración de apertura y la del día sábado fue presidida por Monseñor Cristóbal, mientras que la Eucaristía de clausura estuvo presidida por el P. Rosendo Cruz Piñín.



Más allá de los contenidos académicos, el Curso Bíblico fue también una oportunidad para el encuentro, la fraternidad y la comunión entre agentes pastorales de distintas comunidades zonales de la Diócesis.

Con esta iniciativa, catequistas, liturgistas y profesores de Religión fortalecen su preparación para continuar anunciando el Evangelio en sus comunidades y acompañando a las familias en el camino de la fe. De esta manera, la formación bíblica busca que la Palabra de Dios no solo sea conocida, sino también orada, vivida y anunciada, convirtiéndose verdaderamente en alimento para las familias y para la vida de la Iglesia.


